Como los caminos
se encuentran y vuelven a encontrar;
nada está lejos, nada está cerca,
todo está a nuestro alrededor.
Vamos abrazando la Luz,
vamos besando el Aire, y
guardando dentro
aquello que creemos nuestro.
ENCUENTRO CON LA GRELA
Llevadme, no me dejéis,
allá arriba… más arriba,
al principio de cielos y mares
donde nace la luz,
el viento galopa las tardes y
la sementera no muere sin parir;
donde la lluvia generosa, recela del sol y
comparte los días;
donde la niebla sube, baja, y no pregunta
al pastor por su ganado ocultando su rostro.
Llevadme cuando caballos y potros
bajan de la montaña y en un rito ancestral
los bautizan, rapan sus crines, y lloran
al recordar sus días de libertad perdida.
Acompañadme a sus templos de voces
conventuales, donde las sacerdotisas
con cítaras perfumadas caminan con mesura y
allá arriba… más arriba,
al principio de cielos y mares
donde nace la luz,
el viento galopa las tardes y
la sementera no muere sin parir;
donde la lluvia generosa, recela del sol y
comparte los días;
donde la niebla sube, baja, y no pregunta
al pastor por su ganado ocultando su rostro.
Llevadme cuando caballos y potros
bajan de la montaña y en un rito ancestral
los bautizan, rapan sus crines, y lloran
al recordar sus días de libertad perdida.
Acompañadme a sus templos de voces
conventuales, donde las sacerdotisas
con cítaras perfumadas caminan con mesura y
en un quiebro detienen su voz;
piedra sobre piedra, marcan el tiempo
como si de una pasión se tratara, y
el aire dadivoso rezuma recogimiento y salmos.
Llevadme por sus poblados
donde el pan de leña y
la cosecha se miran,
y en jarra de barro beben
hijos, padres y forasteros.
No me olvidéis en sus ríos,
fuentes, quebradas, sotos,
donde el agua amansa y
el musgo corre piedras abajo
sorteando
cualquier resquicio de luz.
Respirad con abedules, castaños, encinas y
robles, para el resto de vuestros días,
tan profundo sea,
que la memoria rasgue tus cabellos.
Y mientras fentos y fentas verdean,
olmos y chopos hunden sus raíces en la tierra,
¡ igual que el amor, busca labios y alimenta besos !.
Allí es donde el pensamiento se moja una vez,
y otra vez más, y te preguntas:
¿ quién eres, cómo has llegado, a quién buscas ?.
¡ Qué paz y silencio de tu mano !.
Cuando en tus noches nos abrazabas
alrededor de la mesa y las palabras,
se derramaban como el vino y las viandas,
acariciando los días,
soñando con las veredas,
adivinando los sonidos;
y no saber si era el viento
quien golpeaba la puerta
o sibilas llamando al amor que no pudo ser.
¡ Allí, el sueño sólo cabecea !.
Cuando la noche te atrapa
no sabes que estrella te contempla,
¡ ruega a tu alma que el plenilunio te alcance,
y las fuerzas telúricas te arrastren !.
Irás de secreto en secreto,
al principio el magnolio te alumbrará los
primeros pasos, y
como en una liturgia hermosa
tocarás el aire de olores.
¡ No cierres los ojos !.
Nuevamente te tomará por la cintura
y te invitará a caminar
por entre las hortensias,
iras aliviando tus pensamientos
hasta quedar desnudo y
en una conjunción
de labios y boca,
volarás desafiando
al mismo viento.
ENCUENTRO CON LA CATEDRAL DE LEÓN
Y la Luz, aguardó silenciosa en el pórtico
hasta que despuntaron las vidrieras…
Se aliviaba entre sus dos torres de aguja.
A laudes penetró en ella.
Trepó por sus nervios hasta llegar
al ábside y desde allí inundó
arcadas, dinteles, jambas…
Era un desafío, nunca una catedral
habían sido alma y
su ofrenda alumbraría hasta la última
arista de aquel templo.
Los sillares no la alcanzaban, lagrimeaban,
soñaban ir de su mano, inalcanzable
sobrevolar el volumen, el Aire;
ojeaban, inquietos el desenlace,
¡ qué atrevimiento !.
! Kyrie !.
En una eclosión de colores… por arriba,
por abajo, en la boca, en los labios gritaban:
¡ al cielo, al cielo de Auroras Eternas,
tú reinarás,
sólo tú, eres Luz de Luz !.
Se multiplicaba y volvía a multiplicar,
descendía y volvía a elevarse consagrando
oraciones, ruegos, plegarias y
las depositaba en los ventanales y
volvía a inundar la bóveda con su cabello.
¡ Gloria !.
Las cubiertas, tan leves, le parecían
cuerpos de arcángeles
que se hubiesen dejado caer.
Desde la cúpula, asomaba sus ojos y
le impresionaba la verticalidad
de su misma Luz sin pliegues.
¡ Credo !.
Las arquivoltas, jugaban entrelazando
sus manos, dedos,
eran verdaderos caminos en el Aire…
se cruzaban y volvían a cruzarse
descansando en el parteluz o en un dintel y
volvían a mirarse en la Luz
que iluminaba su fe.
¡El Aire las solemnizaba y
aireaba cualquier color suspendido
con un suspiro brillante!.
¡ Sanctus !.
Sobrevoló el rosetón, y
piedra sobre piedra, marcan el tiempo
como si de una pasión se tratara, y
el aire dadivoso rezuma recogimiento y salmos.
Llevadme por sus poblados
donde el pan de leña y
la cosecha se miran,
y en jarra de barro beben
hijos, padres y forasteros.
No me olvidéis en sus ríos,
fuentes, quebradas, sotos,
donde el agua amansa y
el musgo corre piedras abajo
sorteando
cualquier resquicio de luz.
Respirad con abedules, castaños, encinas y
robles, para el resto de vuestros días,
tan profundo sea,
que la memoria rasgue tus cabellos.
Y mientras fentos y fentas verdean,
olmos y chopos hunden sus raíces en la tierra,
¡ igual que el amor, busca labios y alimenta besos !.
Allí es donde el pensamiento se moja una vez,
y otra vez más, y te preguntas:
¿ quién eres, cómo has llegado, a quién buscas ?.
¡ Qué paz y silencio de tu mano !.
Cuando en tus noches nos abrazabas
alrededor de la mesa y las palabras,
se derramaban como el vino y las viandas,
acariciando los días,
soñando con las veredas,
adivinando los sonidos;
y no saber si era el viento
quien golpeaba la puerta
o sibilas llamando al amor que no pudo ser.
¡ Allí, el sueño sólo cabecea !.
Cuando la noche te atrapa
no sabes que estrella te contempla,
¡ ruega a tu alma que el plenilunio te alcance,
y las fuerzas telúricas te arrastren !.
Irás de secreto en secreto,
al principio el magnolio te alumbrará los
primeros pasos, y
como en una liturgia hermosa
tocarás el aire de olores.
¡ No cierres los ojos !.
Nuevamente te tomará por la cintura
y te invitará a caminar
por entre las hortensias,
iras aliviando tus pensamientos
hasta quedar desnudo y
en una conjunción
de labios y boca,
volarás desafiando
al mismo viento.
ENCUENTRO CON LA CATEDRAL DE LEÓN
Y la Luz, aguardó silenciosa en el pórtico
hasta que despuntaron las vidrieras…
Se aliviaba entre sus dos torres de aguja.
A laudes penetró en ella.
Trepó por sus nervios hasta llegar
al ábside y desde allí inundó
arcadas, dinteles, jambas…
Era un desafío, nunca una catedral
habían sido alma y
su ofrenda alumbraría hasta la última
arista de aquel templo.
Los sillares no la alcanzaban, lagrimeaban,
soñaban ir de su mano, inalcanzable
sobrevolar el volumen, el Aire;
ojeaban, inquietos el desenlace,
¡ qué atrevimiento !.
! Kyrie !.
En una eclosión de colores… por arriba,
por abajo, en la boca, en los labios gritaban:
¡ al cielo, al cielo de Auroras Eternas,
tú reinarás,
sólo tú, eres Luz de Luz !.
Se multiplicaba y volvía a multiplicar,
descendía y volvía a elevarse consagrando
oraciones, ruegos, plegarias y
las depositaba en los ventanales y
volvía a inundar la bóveda con su cabello.
¡ Gloria !.
Las cubiertas, tan leves, le parecían
cuerpos de arcángeles
que se hubiesen dejado caer.
Desde la cúpula, asomaba sus ojos y
le impresionaba la verticalidad
de su misma Luz sin pliegues.
¡ Credo !.
Las arquivoltas, jugaban entrelazando
sus manos, dedos,
eran verdaderos caminos en el Aire…
se cruzaban y volvían a cruzarse
descansando en el parteluz o en un dintel y
volvían a mirarse en la Luz
que iluminaba su fe.
¡El Aire las solemnizaba y
aireaba cualquier color suspendido
con un suspiro brillante!.
¡ Sanctus !.
Sobrevoló el rosetón, y
lo avivó, y lo acarició, y lo besó,
coloreando con sus labios,
el alma de las manos que lo crearon.
Rodeándolo columpiaba su policromía,
serenaba su mirada, y lo alimentaba;
abrazándolo desde sus bordes,
llegaba al corazón, ¡ sangre de mis ojos !.
Desde allí filtraba el Aire,
sopló una por una cada vidriera y les dio vida,
nunc lacrimeabant, nunc orabant,
nunc ambulabant ¡ todos respiraban !.
¡ Agnus Dei !.
Abrió muros, abrió cerrojos,
y sus ojos bebieron en el Altar Mayor
más puro que su Luz alcanzaba…
coloreando con sus labios,
el alma de las manos que lo crearon.
Rodeándolo columpiaba su policromía,
serenaba su mirada, y lo alimentaba;
abrazándolo desde sus bordes,
llegaba al corazón, ¡ sangre de mis ojos !.
Desde allí filtraba el Aire,
sopló una por una cada vidriera y les dio vida,
nunc lacrimeabant, nunc orabant,
nunc ambulabant ¡ todos respiraban !.
¡ Agnus Dei !.
Abrió muros, abrió cerrojos,
y sus ojos bebieron en el Altar Mayor
más puro que su Luz alcanzaba…
era un cáliz de reflejos.
Remontaba vuelo, volvía a volar
sobre el coro y el trascoro;
pedía paso, ¡ por favor paso, soy la Luz !.
“creed en mí y en el poder que me otorgan”
susurraba al oído.
Tocaba la sillería, se acomodaba y volvía
a volar impregnada de olores.
¡ Venite, Populi!.
Fue entonces, cuando escuchó
detrás de la verja gritar a una mujer.
¡ Dichoso el vientre que engendró y
los pechos que amamantaron esta Luz !.
¡ Hoy, mis ojos tocan Jerusalén !.
¡ Regina Coeli !.
Con Luz, del cielo…
ENCUENTRO CON ZAMORA
Desnudé mi alma,
alivié mis lágrimas con tu Silencio.
Mi llanto socorría mi cuerpo… y
abrazándote en una oración
te descendí con mis manos,
aliviándote, las heridas aún vivas.
¡ Qué pasión, más llagada la tuya!.
No hay dolor, sólo tu dolor,
no hay lágrima, sólo tu lágrima.
Caminé por el Gólgota y
golondrinas y vencejos revoloteaban
el destino de sus vuelos,
adivinaban el presagio…
Las piedras de sillería nacían de la tierra,
brotaban a la Luz, queriendo besar la fe,
sin desfallecer su fuerza.
Piedra sobre piedra
Silencio sobre Silencio,
la pasión por las esquinas dilataba el llanto.
El pórtico llevaba las manos a la boca y
pedía Silencio en su cripta.
El campanario,
besaba su plegaría y
alcanzaba por sus ventanas ajimezadas
la eternidad.
¡ Cielo y más Cielo !.
Orden y sobriedad colgaban de la cúpula y
derramándose por el cimborrio
abrazaban el presbiterio, deambulatorio y coro.
Silencio, volvía a pedir el Silencio…
“solum silentium orat”.
Vigorosa y armónica,
sus volúmenes circulares y rectangulares
irradiaban el equilibrio entre voluntad y hombre.
Por el mismo Cielo y en brazos del Aire,
un anillo de Luz abría sus ojos y
se llamaba a sí misma, “ Hija de la redención ”.
Presurosa… llegaba a la pila bautismal
donde el agua la bendecía,
tocándola en la frente, besaba su cabello.
Un “Magnificat” luminoso aspiró mi pensamiento,
arrodillado caminé, callado hablé.
En un pliegue del alma, con voluntad callada y
rígida, me llamé a mí mismo.
¡ Sal fuera! me dije,
¡ tu Silencio, es tu Silencio !
¡ tu Llanto, es tu Llanto !.
Sollozando, mis labios hablaron:
“ Funes peccatorum circumplexi sunt me ”.
Cautivo, de mi sentimiento.
Remontaba vuelo, volvía a volar
sobre el coro y el trascoro;
pedía paso, ¡ por favor paso, soy la Luz !.
“creed en mí y en el poder que me otorgan”
susurraba al oído.
Tocaba la sillería, se acomodaba y volvía
a volar impregnada de olores.
¡ Venite, Populi!.
Fue entonces, cuando escuchó
detrás de la verja gritar a una mujer.
¡ Dichoso el vientre que engendró y
los pechos que amamantaron esta Luz !.
¡ Hoy, mis ojos tocan Jerusalén !.
¡ Regina Coeli !.
Con Luz, del cielo…
ENCUENTRO CON ZAMORA
Desnudé mi alma,
alivié mis lágrimas con tu Silencio.
Mi llanto socorría mi cuerpo… y
abrazándote en una oración
te descendí con mis manos,
aliviándote, las heridas aún vivas.
¡ Qué pasión, más llagada la tuya!.
No hay dolor, sólo tu dolor,
no hay lágrima, sólo tu lágrima.
Caminé por el Gólgota y
golondrinas y vencejos revoloteaban
el destino de sus vuelos,
adivinaban el presagio…
Las piedras de sillería nacían de la tierra,
brotaban a la Luz, queriendo besar la fe,
sin desfallecer su fuerza.
Piedra sobre piedra
Silencio sobre Silencio,
la pasión por las esquinas dilataba el llanto.
El pórtico llevaba las manos a la boca y
pedía Silencio en su cripta.
El campanario,
besaba su plegaría y
alcanzaba por sus ventanas ajimezadas
la eternidad.
¡ Cielo y más Cielo !.
Orden y sobriedad colgaban de la cúpula y
derramándose por el cimborrio
abrazaban el presbiterio, deambulatorio y coro.
Silencio, volvía a pedir el Silencio…
“solum silentium orat”.
Vigorosa y armónica,
sus volúmenes circulares y rectangulares
irradiaban el equilibrio entre voluntad y hombre.
Por el mismo Cielo y en brazos del Aire,
un anillo de Luz abría sus ojos y
se llamaba a sí misma, “ Hija de la redención ”.
Presurosa… llegaba a la pila bautismal
donde el agua la bendecía,
tocándola en la frente, besaba su cabello.
Un “Magnificat” luminoso aspiró mi pensamiento,
arrodillado caminé, callado hablé.
En un pliegue del alma, con voluntad callada y
rígida, me llamé a mí mismo.
¡ Sal fuera! me dije,
¡ tu Silencio, es tu Silencio !
¡ tu Llanto, es tu Llanto !.
Sollozando, mis labios hablaron:
“ Funes peccatorum circumplexi sunt me ”.
Cautivo, de mi sentimiento.
ENCUENTRO CON ANTONIO MACHADO
A JOSÉ MARÍA PALACIO
Palacio, buen amigo,
¿ está la primavera
vistiendo ya las ramas de los chopos
del río y los caminos ?. En la estepa
del alto Duero, primavera tarda,
¡ pero es tan bella y dulce cuando llega...!
¿ Tienen los viejos olmos
algunas hojas nuevas ?.
Aún las acacias estarán desnudas
y nevados los montes de la sierras.
¡ Oh mole del Moncayo blanca y rosa,
allá, en el cielo de Aragón, tan bella !.
¿ Hay zarzas florecillas
entre las grises peñas,
y blancas margaritas
entre la fina hierba ?.
Por esos campanarios
ya habrán ido llegando las cigüeñas.
Habrán trigales verdes,
y mulas pardas en las sementeras,
y labriegos que siembran los tardíos
con las lluvias de abril. Ya las abejas
libarán del tomillo y el romero.
¿ Hay ciruelos en flor ? ¿ Quedan violetas ?.
Furtivos cazadores, los reclamos
de la perdiz bajo las capas luengas,
no faltarán. Palacio, buen amigo,
¿ tienen ya ruiseñores las riberas ?.
Con los primeros lirios
y las primeras rosas de las huertas,
en una tarde azul, sube al Espino,
al alto Espino donde está su tierra.
Quiero que el lector, vuelva a leer otra vez el poema... si lo tienes, guárdalo en ti para continuar.
En mis años de bachiller, cuando llegaba a la generación del 27 me detenía en Antonio Machado, y de toda su extensa obra en este poema. Una vez, y otra vez volvía a leerlo, lo abrazaba, acariciaba, para soñar y despertar. Desde aquellos años, guardo un suspiro de paisaje lleno de emociones. Sabemos, que es una de las más hermosas elegías creadas por el hombre, o así me parece. No es mi intención hablar del número de versos, rima y estructura del poema, no. Yo, quiero tocar esta partitura que el poeta nos hace llegar. Es una carta a un amigo muy cercano, diría que íntimo, y ya desde el principio con nuestros ojos acariciamos, aquello que Machado lleva en el alma, para ir a donde él quiere ir, para llorar donde él quiere llorar, ¡cómplices de un secreto tan humano!.
De un vuelo hermoso, te encuentras en la primavera alta del Duero por tierras de Aragón. Siento que está a punto de llegar la primavera y me voy abriendo de olores y colores. Si cerramos los ojos llegaríamos justo al chopo que mece sus ramas al aire, mientras, escucho el canto del río, me acerco al viejo olmo, para ver las hojas nuevas que le brotan. ¿Cómo quiere que te abrace con margaritas, con violetas?.!Dímelo, que los reclamos de perdices cantarán tu llegada o las cigüeñas crotorarán tu presencia!. La desnudez del Moncayo arriba, más arriba, frío y eterno vigila el valle y aire... Siempre imaginé, que si hubiera un paraíso en la tierra sería este canto. Algo parecido, un baño de lluvia olorosa, que la tierra moja y eleva inquieta de vida y no quieres morir. Todo el paisaje te labra el alma, y te lo siembra de hermosos instantes, no sabes si acudir al campanario o a los trigales verdes. Te abriga, te moja y te vuelve a mirar trozos de cielo que vas besando. Los críticos, hablan de una carta pretexto y cierto es, pero no puedo quedarme ahí. Vuelo, vuelo… y lloro del desgarro de amor, que lleva a Machado a caminar, sin dejar que la pena le ciegue y ahogue.
“ Con los primeros lirios
y las primeras rosas de la huerta”.
Llama Machado al lector, para que su alma suspire con la rosa antes de estar con Leonor, ¿es la rosa, los labios de su memoria?. ¡Tantas emociones abrazadas para llegar a ese final con la amada, que le llevan a la ternura callada y diría que solitaria, a la tierra donde Leonor reposa y con ella también el poema de Antonio Machado!. Hoy he vuelto don Antonio, he subido al Espino, al alto Espino donde está su tierra.
ENCUENTRO CON JUAN ANTONIO
Hace días visité la exposición de un joven pintor como en un entreacto de la vida, no era mi intención visitar.
Deambulaba pausadamente por la calle, cuando oí a Mozart, o mejor dicho lo que llamo “Atrevimientos de Mozart”. Asomé la cabeza y el lugar era agradable y luminoso. Como era temprano, estaba el pintor en los quehaceres terrenales entre papeles y recomponer el espacio y la luz. Después de un saludo cordial, me dijo que era una mañana fría, a lo cual respondí que el frío de aquella mañana eran bofetadas de vida y más vida. Fue así, como dejó lo que tenía entre manos y hablamos frente a sus cuadros. La verdad, no soy un experto en pintura pero lo hermoso no necesita, sólo que el alma se mueva o mejor dicho cambie de postura, para que llenes los huecos de luz y color. Fuimos viendo las pinturas y el trabajo, dedicación de una obra. Así llegamos a una hermosa pintura titulada “La Cómoda”. Efectivamente era de su abuela, los cajones a medio abrir, parecían caprichosamente memorias de sábanas y toallas olorosas, que cuidadosamente con sus manos doblaba mientras pensará en alguien, ¿quizás su nieto?.
Coincidimos que sólo los consagrados, tienen licencia para enojar a los dioses. Le pregunté si después de terminada una obra y reposarla en el alma, tenía necesidad de retocar o cambiar la luz, me respondió que alguna vez no sólo eso… de un torero o similar, nació una hermosa bahía con su catedral. ¡Todo, es posible en sueños!. Me habló de Paris una vez y otra vez más, yo de mi alma. Al final me quedó por preguntarle qué tenía él en Paris. Él se quedó con la duda de qué tenía yo con mi alma. Hermosa adivinanza.
Una mañana fría.
ENCUENTRO CON LA PALABRAS
¿ está la primavera
vistiendo ya las ramas de los chopos
del río y los caminos ?. En la estepa
del alto Duero, primavera tarda,
¡ pero es tan bella y dulce cuando llega...!
¿ Tienen los viejos olmos
algunas hojas nuevas ?.
Aún las acacias estarán desnudas
y nevados los montes de la sierras.
¡ Oh mole del Moncayo blanca y rosa,
allá, en el cielo de Aragón, tan bella !.
¿ Hay zarzas florecillas
entre las grises peñas,
y blancas margaritas
entre la fina hierba ?.
Por esos campanarios
ya habrán ido llegando las cigüeñas.
Habrán trigales verdes,
y mulas pardas en las sementeras,
y labriegos que siembran los tardíos
con las lluvias de abril. Ya las abejas
libarán del tomillo y el romero.
¿ Hay ciruelos en flor ? ¿ Quedan violetas ?.
Furtivos cazadores, los reclamos
de la perdiz bajo las capas luengas,
no faltarán. Palacio, buen amigo,
¿ tienen ya ruiseñores las riberas ?.
Con los primeros lirios
y las primeras rosas de las huertas,
en una tarde azul, sube al Espino,
al alto Espino donde está su tierra.
Quiero que el lector, vuelva a leer otra vez el poema... si lo tienes, guárdalo en ti para continuar.
En mis años de bachiller, cuando llegaba a la generación del 27 me detenía en Antonio Machado, y de toda su extensa obra en este poema. Una vez, y otra vez volvía a leerlo, lo abrazaba, acariciaba, para soñar y despertar. Desde aquellos años, guardo un suspiro de paisaje lleno de emociones. Sabemos, que es una de las más hermosas elegías creadas por el hombre, o así me parece. No es mi intención hablar del número de versos, rima y estructura del poema, no. Yo, quiero tocar esta partitura que el poeta nos hace llegar. Es una carta a un amigo muy cercano, diría que íntimo, y ya desde el principio con nuestros ojos acariciamos, aquello que Machado lleva en el alma, para ir a donde él quiere ir, para llorar donde él quiere llorar, ¡cómplices de un secreto tan humano!.
De un vuelo hermoso, te encuentras en la primavera alta del Duero por tierras de Aragón. Siento que está a punto de llegar la primavera y me voy abriendo de olores y colores. Si cerramos los ojos llegaríamos justo al chopo que mece sus ramas al aire, mientras, escucho el canto del río, me acerco al viejo olmo, para ver las hojas nuevas que le brotan. ¿Cómo quiere que te abrace con margaritas, con violetas?.!Dímelo, que los reclamos de perdices cantarán tu llegada o las cigüeñas crotorarán tu presencia!. La desnudez del Moncayo arriba, más arriba, frío y eterno vigila el valle y aire... Siempre imaginé, que si hubiera un paraíso en la tierra sería este canto. Algo parecido, un baño de lluvia olorosa, que la tierra moja y eleva inquieta de vida y no quieres morir. Todo el paisaje te labra el alma, y te lo siembra de hermosos instantes, no sabes si acudir al campanario o a los trigales verdes. Te abriga, te moja y te vuelve a mirar trozos de cielo que vas besando. Los críticos, hablan de una carta pretexto y cierto es, pero no puedo quedarme ahí. Vuelo, vuelo… y lloro del desgarro de amor, que lleva a Machado a caminar, sin dejar que la pena le ciegue y ahogue.
“ Con los primeros lirios
y las primeras rosas de la huerta”.
Llama Machado al lector, para que su alma suspire con la rosa antes de estar con Leonor, ¿es la rosa, los labios de su memoria?. ¡Tantas emociones abrazadas para llegar a ese final con la amada, que le llevan a la ternura callada y diría que solitaria, a la tierra donde Leonor reposa y con ella también el poema de Antonio Machado!. Hoy he vuelto don Antonio, he subido al Espino, al alto Espino donde está su tierra.
ENCUENTRO CON JUAN ANTONIO
Hace días visité la exposición de un joven pintor como en un entreacto de la vida, no era mi intención visitar.
Deambulaba pausadamente por la calle, cuando oí a Mozart, o mejor dicho lo que llamo “Atrevimientos de Mozart”. Asomé la cabeza y el lugar era agradable y luminoso. Como era temprano, estaba el pintor en los quehaceres terrenales entre papeles y recomponer el espacio y la luz. Después de un saludo cordial, me dijo que era una mañana fría, a lo cual respondí que el frío de aquella mañana eran bofetadas de vida y más vida. Fue así, como dejó lo que tenía entre manos y hablamos frente a sus cuadros. La verdad, no soy un experto en pintura pero lo hermoso no necesita, sólo que el alma se mueva o mejor dicho cambie de postura, para que llenes los huecos de luz y color. Fuimos viendo las pinturas y el trabajo, dedicación de una obra. Así llegamos a una hermosa pintura titulada “La Cómoda”. Efectivamente era de su abuela, los cajones a medio abrir, parecían caprichosamente memorias de sábanas y toallas olorosas, que cuidadosamente con sus manos doblaba mientras pensará en alguien, ¿quizás su nieto?.
Coincidimos que sólo los consagrados, tienen licencia para enojar a los dioses. Le pregunté si después de terminada una obra y reposarla en el alma, tenía necesidad de retocar o cambiar la luz, me respondió que alguna vez no sólo eso… de un torero o similar, nació una hermosa bahía con su catedral. ¡Todo, es posible en sueños!. Me habló de Paris una vez y otra vez más, yo de mi alma. Al final me quedó por preguntarle qué tenía él en Paris. Él se quedó con la duda de qué tenía yo con mi alma. Hermosa adivinanza.
Una mañana fría.
ENCUENTRO CON LA PALABRAS
Amada Manuela, con este “Vuelos del alma” llega al final este suspiro de vuelos.
No te lo he dicho de viva voz, porque entristeces cuando finalizo un libro, aunque también se acaba la lágrima o el sueño. Como he sido feliz, y la brevedad es lo nuestro, de humano. Te lloro y he vivido hasta el último beso en mi alma, donde tú anidas. Desde tu “Vuelo de amor” a “Vuelos del alma” ha sido hermoso.
Sangre, sueños, desvelos, vida, cielo, tierra, amor, luz, aire, almendro, jazmín… todo con las palabras. Ellas y sólo ellas, han sido capaces de llenar noches de estrellas, océanos de amor, selvas de ternuras. Ellas, y sólo ellas me han hecho sentir y amar, instantes del corazón, que el hombre llora y no sabe como llorar.
Las palabras con su fuerza, nos dejan que elijamos vivir o no vivir; morir o no morir… y como un arco iris guardamos el color, no el más brillante, sino aquel que ilumina nuestra alma.
Desde tu Vuelo, todo ha sido como si me dejase llevar en tus alas y desde allí no querer posar. Enamorado y entusiasmado con esta travesía, buenos vientos me han dejado navegar por las palabras. De ellas y con ellas quiero contarte algo hermoso. Desde el principio de los tiempos, el diálogo entre las palabras y el hombre es como un sueño compartido, a mí me sueñan.
Es hermoso despertarlas, acariciarlas, cogerla de la mano y con emoción besarlas; sonríen y tienen sonidos. Te miran y vuelven a mirar…
A veces la palabra quiere llorar, la palabra quiere reír… hay noches, que ni ellas ni yo somos felices, y al despertar e ir a verlas me esperan. Es momento lleno de ilusión, único, cuando por fin la palabra es labios, es boca. ¡Qué alivio!. Ya en el papel, tintada y feliz, sueñan y se sienten. Creo que comparten conmigo su existencia. Ellas, después vuelan y vuelan... ¡Sabe Dios dónde las llevará!.
Las palabras se suceden como los besos, y cortésmente unas dejan paso a otras, como si en una mesa de invitados se tratara, y supiesen donde deben sentarse y junto a quien le interesa estar, porque la conversación será más fluida y entendible:
- ¡Encantada, de estar en este delicioso poema junto a usted!.
- ¡No, más comas, no, gracias!.
Diría la hermosa palabra.
Después viene el ritmo y se dan la mano, aunque en el baile lleven otro paso y beban verbos distintos. ¡Juntas, ay juntas, enloquecen al lector! .
Muy interesante también el diálogo con ellas en mi interior:
- Necesito una exclamación para la frase siguiente…
- La última vez me dejaste sin interrogación, y al borde de una locura de amor...
- No seré la primera en aparecer en escena…
- Soy la estrella del pretérito…
Sabía muy bien cuando eran ellas y cuando era yo. Mientras, mi alma nos miraba y nos dejaba… hasta que airosamente daba su opinión y confirmación de vida.
Así, he pasado estos últimos otoños, intensos y llenos del Vuelo de las palabras, que un día tú me dejaste amar.
En una mañana, con aire templado.
ENCUENTRO CON RAFAEL CABRERA
Querido Rafael, te mando por los Aires desde la Bahía “AL VUELO DE LA VIDA”.
Ya sabes, otro vuelo que también quiso volar del alma. Cuando lo comencé a escribir no tenía titulo, pero según pasaban las mareas, pensé que mi primer vuelo no había naufragado y que la vida también era un vuelo de llanto, alegría, amor, vida y muerte.
El libro está dedicado a mis hijos María y Jesús, y como reza la dedicatoria, creo que compartimos el pan y la amistad. Sí tenía claro, que mi primer poema fuera a mi madre. A ella va la confesión de amor que durante mi vida lloraré en mi alma y que noche tras noche, igual que ella me amantaba…cogido de la mano esperé que volara por la eternidad azul de este cielo del Sur. ¡Lloré su muerte, bien lo sabe Dios y Manuela!. Hoy vuelve su memoria al sincerarme contigo, y contarte que en este libro hay vida y hay muerte. Cuando le comento a Manuela que la vida me pide reposar, siento que ya hemos andado un buen trozo del camino, y como si viese las dos orillas de la vida, mis labios besan y aman de forma diferente. Cuando amanece en la Bahía un día luminoso de agua, cielo y brisa, creo que mi alma se escapa y la pierdo en instantes de emociones que mi cuerpo no alcanzan. Continuo con el libro. Quería que el Sur estuviese, así que entre tomillo, mejorana, jara, hierbabuena, dejo escrito el poema ¿Dónde estoy...?, ¿acaso es el mismo cielo de olores?. El primer poema a mi hijo Jesús es tan hondo, como mi alma, “lloré de dolerte como te dolía....”. Es, el llanto con dolor de un padre a un hijo, en el llanto de todos los llantos... ¡La vida!.
En verano cuando vamos a las orillas de este Atlántico, puro y soñador, entre la cuadrilla de amigos que estuvimos en Córdoba, está Ana Maria, “encantadora de aguas, lunas, y serpientes”. Habla, con las brisas y vientos, de ahí “Surniente” un nuevo viento. No es Sur, no es Poniente, pero es un soplo de aire. Y como unos labios que quieren ser besos, te mojan el alma. ¡Ay Rafael, que brisa en el alma tan cálida!.
El poema a “ELLA” es a Manuela desde el principio al fin. Es ella, quien me padece en los llantos y llantos de mi alma. Hay días que muero y ella, sólo ella, sabe mi muerte y mi vida.
En el siguiente poema a “ELLA”, sucede, que con razón una tarde me confesó lo que a continuación he escrito. Parece ser que las penas y llantos no quiero compartirla con ella… no porque no quiera, me adueño de ellas. He jurado solemnemente, compartirlo todo.
Encontrarás más poemas a mi madre. “SUEÑO DE MADRE” es tal como la sueño, y como decía mi padre “si no te hablo de mi madre, ¿de quién quiere que te hable?". Así llegarás al poema “VIDA Y MUERTE”. Fue todo diferente, tardé un mes en volver a leerlo. Fue una mañana fría y en el paisaje de mi alma, todo sangraba. Al final de su creación, como si el gallo cantara sentí escalofríos… muchos escalofríos.
La carta pretexto a María, es la carta de un padre a una hija que ya vuela y sus vuelos cada vez son más largos y amorosos. Yo consciente de ello, aprovecho una visita que le hace su Antonio del alma, y para que no deje de quererme, hago de él el cartero de mis besos, porque los de Antonio seguro le llegaban. Acertadamente no puse dirección de María, seguro estaba… llegarían los suyos con los míos.
Hay “OTOÑOS” en los poemas, era otoño cuando contemplaba este cielo del Sur, y mi alma se alimenta de la Luz y Aire que le llegan.
En el poema “ATRASO” no quiero perder el humor y esos dichos de nuestras madres al cielo...
También llega la navidad... y con ella la noche de Reyes, “noche de caravanas de sombras mirando los rincones del alma y el sueño de los labios de mi madre”.
“OLOR DEL ALMA” ¡qué instante de amor, madre!.
Mi juramento final a la “VIDA”, yo le he sido fiel a ella, ¿guardará ella mi llanto, sangre y memoria?.
El “EPITAFIO” quería estar, y yo también. Así este canto, queda en los labios de quienes vivan.
Rafael, creo que con estos besos del alma, te será más fácil amar este vuelo de palabras que entre tú y yo enamoran.
Rafael, creo que con estos besos del alma, te será más fácil amar este vuelo de palabras que entre tú y yo enamoran.
Coméntale a Elías, mi locura… con cariño, ya sabes que me quiere.
ENCUENTRO CON IGNACIO LUNA
Bondadoso Ignacio, no te habías ido de casa la otra tarde y ya te echaba de menos, quizás fuese el encuentro enardecido o que el aire no quería soltar amarras. De todas formas prefiero escribirte esta carta y sus letras tintadas quedan de memoria y olores.
Cuando estuvimos en tu colegio para volar contigo y el coro de tus niños, experimenté en el alma, sensaciones conventuales, ahora te explico, en tu colegio hay todavía comunidad de monjas: ora pro ea sancta Dei genitrix... . Cuando saludé a la superiora, encantadora alma, había una reja detrás que me recordaba mis tiempos de monacillo. Durante toda mi infancia, fui un ángel perdido entre incienso, suspiros piadosos y jazmines encendidos en el convento de las Hermanas de la Cruz, junto a la calle Sol, donde vivía. Guardo momentos de luz y silencios de aquellos días, cuando finalizaba la Santa Misa desnudo de llantos y lágrimas recogía junto a la sacristía, debajo de un Crucificado ensangrentado, un bollo de pan y dos onzas de chocolote. ¡Siempre nos mirábamos!. ¡No, no hubo milagros!. !Pero era inquietante!. Después, en el pasillo vi a Justina el día de su toma de hábitos, despojada de sus ropas profanas - Domine Deus virtutum converte nos... que cuenta Azorín en su libro “La Voluntad ”. También a Sor Maravillas, de Baroja, que había ido al convento de niña a ver a su tía que era la superiora y la joven decidió profesar. Su tía dijo que de ninguna de las maneras, hasta que no conociera el mundo, y un día de agosto de esta Andalucía nuestra, salió con Benita la portera del convento. Aquel día entre Écija y Córdoba la luz no quería ser luz, el aire buscaba un cobijo de sombra y el llanto no tenía lágrimas, sobre los trigales, las voces no callaban la sed. ¡Criatura de Dios!, volvió al convento diciendo que el mundo era un fuego abrasador y caminos de soledad. La niña, quedó allí con su alma y plegaria para siempre.
¡En él respiraba, en él soñaba,
y moría porque vivía!.
Tocada por el amor divino,
llamaba al esposo con lágrimas de fe.
¡No había sacrificio más hermoso
que el dolor de un corazón llagado!.
A Teresa de Jesús.
Bueno, beso la tierra para elevarme nuevamente con el color de tus niños, ángeles de voces celestiales, que con amor y desvelos vas labrando con la paciencia de un santo llamado “Ignacio de San José”. Hermoso vuelo sus voces en el aire y en la luz que sus almas lloran en la tierra. Colmada mi alma, se asomaba a escuchar la ternura abrazada de su canto, con el corazón latiendo de emoción. ¡Como una pleamar de eternidad: infinita de horizontes, infinita de luz!.
Siempre pensé, que tú y Mozart tendríais mucho de que hablar en noches estrelladas bajo este cielo del Sur, donde todo se sueña… y alcanza el alma un suspiro de jazmines.
- Él te hablaría de su atrevimiento de notas, recortando un suspiro de vida, con colores de pasión.
- Y tú le dirías, como la rosa también se abre al amanecer, con la aurora de voces tiernas y el rocío madrugador que moja sus hojas.
Hermoso canto, tu canto.
Hermoso regalo, tu regalo, Ignacio.
ENCUENTRO CON MANUEL SITO ALBA
Entrañable Manuel, después de tanto tiempo he vuelto a retomar “ Notas a la lectura de la égloga III ”. Cuidadoso trabajo sobre Garcilaso de la Vega, a quien tanto admirabas. Ya, en mi último encuentro con Jorge Guillén me habló de tu trabajo y lo entusiasmando que estaba su hijo Claudio con tus enriquecedoras notas. El titulo es atractivo y yo diría atrevido: ¿UN TIENTO DE GARCILASO EN POETAS PORTUGUESES? Al seguir el consejo de tu maestro Dámaso Alonso, vas tanteando con entusiasmo, pero con cautela. Siempre fuiste un labrador incansable de la palabra, investigador, comunicador, y los que te conocíamos, sabemos que nada en ti era al azar; todo era reposado, exquisito, amado, en el aire y en la luz que requerían nuestra hermosa lengua.
De las cuatro ninfas hermanas: Filódoce, Dinámene, Climene y Nice, ¿ qué quieres que te diga, que tú no sepas ?. Cada una en sus telas van narrando ¡ tan hermosas historias !, y lo mismo que el autor describe a María el lugar donde se van a desarrollar los hechos, una de las ninfas hace lo mismo con sus hermanas, serenamente y con prontitud fresca las lleva al cristalino río Tajo donde enamora y recrea de soledad amena.
“ Movióla el sitio umbroso, el manso viento,
el suave olor d’aquel florido suelo;
las aves en el fresco apartamiento
vio descansar del trabajoso vuelo;
secaba entonces el terreno aliento
el sol, subido en la mitad del cielo;
en el silencio solo se `scuchaba
un susurro de abejas que sonaba ”.
Este mediodía, que nos narra la ninfa además de sereno, parece inquietante de tan elevada hermosura en la tierra. Las tres primeras ninfas, somormujean en la mitología para llevarnos al mundo clásico... que el paso del tiempo no puede arrebatarnos y en sus vivísimas telas nos transportan con sus hilos de oro por amores y leyendas.
En la tela de Filódoce, nos presenta el mito de Orfeo y Eurídice, amor intenso entre ambos, y la desgracia provocada por un tercero, Aristeo, que al perseguirla, pisa ésta una sierpe ponzoñosa, que le muerde en blanco pie y la mata. Y como su amado, triste y desconsolado, baja al triste reino de la muerte… desesperado.
“ Descolorida estaba como rosa
que ha sido fuera de sazón cogida ”.
Triste beso de la muerte con la naturaleza. Es significativo que la acción criminal se desarrolle entre hierbas y flores, Garcilaso, soldado curtido en mil batallas, ¿ soldado poeta ? ¡Cuánto me gustaría escuchar tu opinión, mientras paseamos por la playa!.
“ Tomando ora la espada, ora la pluma ”.
En la segunda tela, Dinámene, “ pinta a Apolo en el robusto oficio ”. Amor intenso de Apolo por Dafne y la desgracia acertada de Cupido de enviar flechas de oro y flechas de plomo. Es sensual, emotivo, Garcilaso nos atrapa entre flecha y flecha. ¡ Dafne huye presurosa, ya ha sido tocada !.
“Dafne, con el cabello suelto al viento
sin perdonar al blanco pie corría
por áspero camino tan sin tiento
que Apolo en la pintura parecía
que, porqu`ella templase el movimiento,
con menos ligereza la seguía;
él va siguiendo, y ella huye como
quien siente al pecho el odioso plomo.
Apolo, en su intento amoroso de no perder a la amada, parece que en el aire, los movimientos de ella quiere sostener en la huída.
Climene, “ llena de destreza y maña” , narra en un escenario salvaje su acción,” iba de hayas una gran montaña de robles y de peñas varïando ”. Es el mito de la muerte de Adonis, amante de Venus – a colmillos- de Marte. En esta tela la sangre de Adonis es la causa de que “ las rosas blancas por allí sembradas tornaban con la sangre coloradas”. Adonis, está vinculado al amor y se caracteriza por su belleza. Fue educado, según una de las tradiciones por las ninfas.
“Adonis éste se mostraba qu´era,
según se muestra Venus dolorida,
que viendo la herida abierta y fiera,
sobr´él estaba casi amortecida;
boca con boca coge la postrera
parte del aire que solia dar vida
al cuerpo por quien ella en este suelo
aborrecido tuvo al alto cielo”.
“ boca con boca coge la postrera
parte del aire que solia dar vida”
Garcilaso, es muy significativo en estos versos, la boca como elemento de vida, de amor… Último suspiro de amor en el aire… en el aire la vida.
La tela de Nise, es como otro suspiro dentro de la misma voluntad del poeta, tres rosas agrupadas y la última aparte. Aquí no hay mitología grecolatina. Como viento nuevo y fresco llega, y toca al río Tajo.
“ Estaba puesta en la sublime cumbre
del monte, y desde allí por él sembrada,
aquella ilustre y clara pesadumbre
d`antiguos edificios adornada.
D`allí con agradable mansedumbre
el Tajo va siguiendo su jornada
y regando los campos y arboledas
con artificio de altas ruedas ”.
Nise, no quiere entretejer antigua historia. Muestra el Tajo lleno de felicidad y gloria, describiendo la noria cuando nos narra, “ regando los campos y arboledas con artificio de altas ruedas”.
¡ El agua por las acequias, colmando la sed de la tierra entre suspiros y labores !.
Manuel, de la tercera égloga me quedo con la ninfa
Nise, como tú dices: “ mundo de las ninfas hispánicas ” Transcribo aquí las octavas reales, 29, 30 y 31 pues de ellas me interesa comentarte algo.
"Todas,con el cabello desparcido,
lloraban una ninfa delicada
cuya vida mostraba que habia sido
antes de tiempo y casi en flor cortada;
cerca de agua, en un lugar florido,
estaba entre las hierbas degollada
cual queda el blanco cisne cuando pierde
la dulce vida entre la hierba verde".
Una de aquellas diosas qu`en belleza
al parecer a todas acedía,
mostrando en el semblante la tristeza
que del funesto y triste caso había,
apartada algún tanto, en la corteza
de un álamo una letras escribía
como epitafio de la ninfa bella,
que hablaban ansí por parte della:
“ Elisa soy, en cuyo nombre suena
y se lamenta el monte cavernoso,
testigo del dolor y grave pena
en que por mí se aflige Nemoroso
y llama ¡ Elisa !; ¡ Elisa ! a boca llena
responde el Tajo, y lleva presuroso
al mar de Lusitania el nombre mío,
donde será escuchado, yo lo fío ”.
Octava 29.
La descripción de las ninfas con el cabello desparcido, ya lloran una ninfa “ delicada ”, no era una ninfa cualquiera. Antes de tiempo… joven, alegre; casi en flor cortada…era cuando se habría a la vida, al amor.
Estaba entre las hierbas degollada… este vocablo ha dado mucho que hablar, y se comprende por la fuerza y modo que arrastra. Tú haces un extensísimo estudio que yo no puedo ni rebatir, ni añadir. Sí, puedo comentarte que en unas de mis charlas con Jorge Guillén me comentaba que era curiosísimo cuando la obra de un autor llega al lector, las diferentes interpretaciones que sufre. Si además son críticos literarios… Dejó caer una sonrisa de sabiduría, y me decía que el autor crea, y crea con las palabras, y en ellas van en cierto modo la fuerza, intención y llanto. De todas formas, es el lector quien besa, llora, vuela... ya tiene otra vida. Todo esto te lo comento, porque al final llegas al mismo lugar que yo, Garcilaso, quiso intencionadamente usar el vocablo degollada, no desangrada, no amortajada. Nos parece fuerte, sangrante…. así concibió el drama. De la misma manera, es Elisa y sólo Elisa, su amada a quien la llora y pena
Octava 30.
En esta estrofa, la tristeza y dolor de la ninfa se refleja en su semblante, el autor quiere que esta mirada de la ninfa entristezca también al lector. Y nos describe paso a paso, el árbol donde escribe el epitafio de la ninfa muerta: un álamo, es curioso pero las hojas de este árbol se mecen al viento con templanza y ternura. Nos anuncia un epitafio… que tiene mucho que decir.
Octava 31.
En esta estrofa se condensa toda la égloga, es un sentir, un lamentar de Garcilaso en boca de la ninfa que escribe el epitafio. En una explosión sus labios pronuncian el nombre de la amada ¡ Elisa !. Es un secreto, que ya no es secreto; es un llanto, que ya es llanto. …A boca llena, responde el Tajo, es hermosísima esta imagen por los aires, por el agua… el eco. No era bastante que se quedase allí, debe navegar su llanto y desgarro. Y el Tajo llevará su dolor hasta Lusitania. Seguro que allí, también la lloran. Hermoso, profundo y de una intensidad lírica única, como único era nuestro primer poeta europeo.
Al final de la égloga, aparecen en escena los dos pastores: Tirreno y Alcino, cada uno cantan a sus amadas en los labios y sangre, cuando a la puesta del sol, apresuran el paso en busca de amores. Bien dices Manuel, “que de las cuatro ninfas destacan su delicadeza y belleza, de los pastores su actitud erótica ”, y yo diría que su locura amorosa por llegar junto a las amadas, después de un día de cielos y soles luminosos por cañadas, barrancos y collados del infinito horizonte. Guardan para la amada, el beso escondido del alma que huele a mejorana y romero y sueñan con derramar su amor.
Ahora, entrañable Manuel, alcanzo horizontes de palabras y voces que antes no llegaba a tocar. Ahora sueño con eternidades silenciosas, con infinitos luminosos; iguales a los que encontraba en tu casa de la playa “Somormujo”. Allí entre acacias, brisas y rumor, navegábamos por el Sur con vientos puros de cielos. ¡ Qué desnudez del alma !.
Al final...
el amor vuelve al amor,
las lágrimas vuelven a las lágrimas,
¡ como el recuerdo a la memoria
en un beso de lluvia
que todo lo moja y todo lo alcanza !.
En un beso de amor al cuerpo,
en beso de llanto al alma.
Guardo de ti un hermoso regalo de palabras y llantos que entonces no llegué a entender y como un olor de primavera ilusionada, hoy te llevo y te guardo con calor. Al estar junto a ti, acaricio a Elisa con su sonrisa inundada de brisas.
Entrañable Manuel, este encuentro con Garcilaso ha sido un pretexto para estar contigo. Allá donde estés, con Jorge Guillén y Garcilaso, estrofa a estrofa habréis somormujado todo lo que quedaba en el fondo del Tajo. Con tu enamorado entusiasmo, no dejes de vivir tu cielo de palabras... que tanto soñabas. Vuela, vuela... de felicidad y canto.
¡ Igual que madura la rosa en el tallo, madura el amor en el alma !.
ENCUENTRO CON AGUSTÍN ALMAGRO
Fervoroso Agustín, a veces el paisaje de la vida nos hiere y sangramos en los labios y en el corazón, como si dentro de nosotros, se revelara el aire que aspiramos y nuestra voluntad no consintiera seguir viviendo. ¡Un mismo cielo de estrellas!. Unos miran alcanzar el sueño de la luz que les enamoran, otros perdidos en ellos mismos y en la tragedia fría de un océano infernal mueren sin mirar al cielo. Cuando ayer en casa de Ignacio dialogamos sobre poesía y vida, llegué a la conclusión de que estabas vivo. Sucede, que podemos estar vivo, pero muerto. Al encontrarnos de nuevo después de tanto tiempo, me parece como si espumasen los recuerdos despertando emociones dormidas, y retoñasen en el aire besos de vida ya vividos, que no por amados pierden fuerza y memoria.
Todos los que estuvimos en tan agradable convivencia gastronómica y espiritual sabemos que la vida te hace vivir, como si te dijese “bién, ahora tú sólo: camina, sueña, ama, llora, vive tú... yo te espero al final”. Y ahí estamos, llorando, amando, “sorbos de vida o de muerte”, vamos por veredas de realidades y sueños.
Creo que el paisaje, la vida, somos nosotros mismos, “esto traigo yo dentro ”. ¡ Qué besos !. ¡ Qué muerte !. Y en el aire, y en la luz olemos la rosa, miramos el mar y vamos guardando dentro olores y espumas de latidos.
Intuí a través de nuestra conversación que tu inconformismo social se revela y que tu voluntad de lucha no se ha rendido con el paso de los años; como guerrero a pecho descubierto arengas tu sangre al sueño de tu sueño, y en el reposo de la batalla observas la vida.
¡Ay, amigo!, qué sería del mundo si no hubiesen labriegos de auroras, coleccionistas de pasiones, cultivadores de sueños, amadores de lágrimas, encantadores de palabras, pescadores de pensamientos, pastores de estrellas... el círculo no estaría completo. Un olor, un beso, un llanto... volamos alrededor de nosotros, con afán de sentir desde las orillas del alma.
Estar contento consigo mismo, es difícil, tan difícil que nos abandonamos a los vientos, a la lluvia... He dejado escrito en un poema, “si no vivo dentro, no vivo fuera”. No sé si estarás de acuerdo, pero es como el deseo de amar, tiene que nacer dentro, jubiloso latido enamorado, para que boca y labios aniden hermosamente en la amada y derrames tu mejor yo, ”sin pronombres”. ¡ Brillante suspiro en el aire !.
Ser fiel a las ideas es más difícil que ser fiel a las creencias, las creencias nos vienen dadas, heredadas. Las ideas hay que salir al campo de batalla y defenderlas día a día sin desfallecer. Esto es heroico y podemos acabar heridos de muerte, y aún sangrando levantar y dar batalla. Agustín, como los humanos si no nos perdemos no llegaríamos a ninguna parte, ahora estoy perdido. Necesitaba de este encuentro de palabras y almas. Esta locura mía no razona, no se detiene y cuando es, me abandono a ella. Creo que a veces soy feliz... de querer ser feliz, y como las ganas de dormir, se es feliz cuando sientes que te vas dormir..., después duermes... y sueñas.
Ahora cuando comienzo a reposar los besos y el alma se me serena, quiero guardar los instantes que pueda abrazar; queremos que estéis con nosotros en las veredas y descansaderos de la vida con este vientecillo de Sur y olores del alma.
Los abrazos, alimentan besos…
ENCUENTRO CON EL SUR
Hace días, conversando con “Frasquito”, mientras él preparaba las verduras frescas de la huerta, se detuvo junto a nosotros un vehículo, “un portento del avance”, “colorao y brillante como un tomate”. Espontáneamente se saludaron el conductor y mi amigo. El coche, era un mundo sobre cuatro ruedas, “creo que estaba fabricado con fibras de carbono y polimetano puro”. Cuando Frasquito asomó la cabeza, comprendió los avances de la técnica. Aquel hombre conectado por antenas, resoplaba, daba ordenes, y más ordenes. En un ademán se superioridad, pudo desconectarse y brevemente se saludaron. Cuando aquella máquina espacial se alejó, Frasquito, me miró y sonriendo me dijo: este amigo mío, se ha enriquecido, pero está embrutecido. Yo sonreí y terminamos nuestra animada conversación.
De vuelta a casa, amasaba lo sucedido y daba vueltas a mi pensamiento. Han pasado los días, y ahora madura la frase, tengo en mente a Frasquito y a su cultura de la vida. Posiblemente estudió lo que buenamente pudo y le dejaron escribir. Este hombre fue labriego, y andaba por caminos y veredas desde las auroras hasta el anochecer, y en época de la siega dormía al raso.
Enamorado de las estrellas… clamaba las faenas del día y amores por conquistar. Conoce todos los descansaderos, lindes, abrevaderos, juntatablas, trochas, manantiales, pozos de agua dulce, alquerías y cañadas. Le llega la Vida, en el Aire y la Luz que su corazón tanto ama. Estar con él, es ir despertando emociones y encuentros que parecían dormidos en el alma, pero que derraman olores. Toca la Vida y la vuelva a tocar con primor y encantamiento. Piensa, que la Tierra y el Cielo son besos que no dejan de invitarle a sentirse feliz y enamorarlo. Tiene una encantadora familia, y hace días lloró dentro de su corazón al ser abuelo.
Hace días, conversando con “Frasquito”, mientras él preparaba las verduras frescas de la huerta, se detuvo junto a nosotros un vehículo, “un portento del avance”, “colorao y brillante como un tomate”. Espontáneamente se saludaron el conductor y mi amigo. El coche, era un mundo sobre cuatro ruedas, “creo que estaba fabricado con fibras de carbono y polimetano puro”. Cuando Frasquito asomó la cabeza, comprendió los avances de la técnica. Aquel hombre conectado por antenas, resoplaba, daba ordenes, y más ordenes. En un ademán se superioridad, pudo desconectarse y brevemente se saludaron. Cuando aquella máquina espacial se alejó, Frasquito, me miró y sonriendo me dijo: este amigo mío, se ha enriquecido, pero está embrutecido. Yo sonreí y terminamos nuestra animada conversación.
De vuelta a casa, amasaba lo sucedido y daba vueltas a mi pensamiento. Han pasado los días, y ahora madura la frase, tengo en mente a Frasquito y a su cultura de la vida. Posiblemente estudió lo que buenamente pudo y le dejaron escribir. Este hombre fue labriego, y andaba por caminos y veredas desde las auroras hasta el anochecer, y en época de la siega dormía al raso.
Enamorado de las estrellas… clamaba las faenas del día y amores por conquistar. Conoce todos los descansaderos, lindes, abrevaderos, juntatablas, trochas, manantiales, pozos de agua dulce, alquerías y cañadas. Le llega la Vida, en el Aire y la Luz que su corazón tanto ama. Estar con él, es ir despertando emociones y encuentros que parecían dormidos en el alma, pero que derraman olores. Toca la Vida y la vuelva a tocar con primor y encantamiento. Piensa, que la Tierra y el Cielo son besos que no dejan de invitarle a sentirse feliz y enamorarlo. Tiene una encantadora familia, y hace días lloró dentro de su corazón al ser abuelo.
Cada pueblo, tiene su cultura y cuando digo cultura lo digo en lo más profundo y espiritual que alcanzo. La cultura es una forma de vivir, morir, amar, llorar y también soñar. Hemos cultivado nuestra propia cultura con sabiduría y entretenimiento, tiempo hemos tenido… Esta cultura del Sur, de Andalucía con sus virtudes y defectos es única, como única su alma. ¡Para saber del alma andaluza, hay que entender tantas cosas… la Luz, el Aire, su Vejez… !. El jardín de las Hespérides estaba en Occidente, para los griegos, Occidente era el Sur de la península Ibérica, Andalucía. Tartessos con su río Tarsis también estaban aquí. En Tartessos nos asomábamos en noches de luna dormida, mientras desnudos de cuerpo y alma acariciábamos la estrella “ Spica ”, espiga, Virgo. Ya en Egipto, se conocía una poderosa civilización ¡La Atlántida! .
El Conocimiento procede, donde floreciera Tartessos. ¿Qué secretos andaba buscando Hércules por nuestra tierra?. ¿Qué le lleva la paloma a Noé en su pico…?. Nuestro olivo bético, hermoso símbolo de paz y cultura. Fuimos nosotros, suspirando de costa en costa, de playa en playa, por la noche de los tiempos. ¡Somos milenarios, como esta alma de Luz que nos abraza! .
Este pueblo nuestro, campesino y soñador nunca fue guerrero. ¡No aspiraba a más, lo tenía todo!. Vivía en un vergel y si llegaban invasores, le ofrecía su vino y pan. Orgullosamente le enseñaría sus hermosos pinares, campiñas, alcornocales, olivos, marismas, dehesas, y sus hierbas aromáticas. ¡Igual que hacemos ahora, cuando un forastero nos pregunta por un lugar… dejamos el alma, y en una exhalación le llevamos, mientras le hablamos de nuestra Luz y del vientecillo del Sur!. ¡No somos, sino lo que fuimos, milenariamente como un paisaje hemos labrado nuestra alma!. A esta alma, nadie podrá quitarle sus lágrimas, cantos, gozos, sueños, primores. Somos liturgia… Para todo tenemos una liturgia, ¡Vida y Muerte!. ¡Nuestros pensamientos y sentimientos, son llamas que abrazamos y con devoción miramos al cielo, besamos la tierra, saciamos nuestra sed…!. ¡Hermosamente suspiramos de vivir y que nos dejen vivir! . No ocultamos nada, lo que besamos dentro, besamos fuera, y decimos a la vida: ¡ámame como te sueño, yo te viviré hasta el último aliento!
¡ Con las auroras
enarbola sus labios,
con el Aire templa su pecho
de tomillo y romero,
con la Luz se enamora !.
¡ A este pueblo nuestro, le nació el alma… antes que el cuerpo !.
Existe una Luz de cultura y alma en el Sur, y como un beso, todo lo impregna en el Aire que aspira. Muchas veces nos sobrepasa… son vuelos del alma. De cielo en cielo, de llanto en llanto, y sobrecogidos, sólo podemos dejarnos llevar… ¡Al vuelo!
Dijo el historiador griego Herodoto : “Egipto, es un don del Nilo”. Yo, suspiro, Andalucía es un don de la Luz. Con razón cuenta Chateaubriand que al llegar los “ Cien mil hijos de San Luis” a la divisoria de Sierra Morena y descubrir súbitamente la campiña andaluza, les produjo tal efecto el espectáculo, que espontáneamente los batallones presentaron armas a la tierra maravillosa.
Es un todo, no hay sueño que pueda escapar sin ser impregnado de su alma y cultura. Me asomo y lo hago con frecuencia, a las creaciones de poetas consagrados como Juan Ramón Jiménez, Federico García Lorca, Antonio Machado… es un llanto de asombro, y a la vez, de Luz. ¡Cuando se crea, se crea lo que se busca! , y ellos lo encontraron. No tuvieron que ir lejos… para oler la rosa, llorar la pena, andar caminos. Creo que el poeta nace, después se hace, y en ese hacerse está la voluntad del Aire, la Luz, la unión con su tierra enraíza el alma y brota su canto.
Los primerísimos lectores de los poetas, son los propios poetas, se miran unos a otros. Solo ellos, viven el mágico encuentro de Luz y Aire. Instante sublime, mágico vuelo, y como un estremecimiento del alma, quedan dentro de sí y fuera de todo. Después en apresurados momentos vuelven, y besan la Luz, besan el Aire, y como un sueño por soñar, acarician sus criaturas.
¡ En un eterno llanto,
en un eterno gozo !.
Ahora, vuelvo a encontrarme con Frasquito, con su alma y cultura ¿ Qué puedo decirle que no me haya dicho yo… y no os haya contado ?.
Él, sigue labrando la tierra, soñando con la siembra, mirando la estrella Spica para la siega de trigales y avenas. Observando la Vida, sus gentes, guardando en su pecho los olores del alma con tomillo y romero. Abrazado a los suyos y besando las auroras.
¡ Qué hermoso,
seguir soñando…
cuando dormido despierto !.
Primavera en el Sur, 2007.
El Conocimiento procede, donde floreciera Tartessos. ¿Qué secretos andaba buscando Hércules por nuestra tierra?. ¿Qué le lleva la paloma a Noé en su pico…?. Nuestro olivo bético, hermoso símbolo de paz y cultura. Fuimos nosotros, suspirando de costa en costa, de playa en playa, por la noche de los tiempos. ¡Somos milenarios, como esta alma de Luz que nos abraza! .
Este pueblo nuestro, campesino y soñador nunca fue guerrero. ¡No aspiraba a más, lo tenía todo!. Vivía en un vergel y si llegaban invasores, le ofrecía su vino y pan. Orgullosamente le enseñaría sus hermosos pinares, campiñas, alcornocales, olivos, marismas, dehesas, y sus hierbas aromáticas. ¡Igual que hacemos ahora, cuando un forastero nos pregunta por un lugar… dejamos el alma, y en una exhalación le llevamos, mientras le hablamos de nuestra Luz y del vientecillo del Sur!. ¡No somos, sino lo que fuimos, milenariamente como un paisaje hemos labrado nuestra alma!. A esta alma, nadie podrá quitarle sus lágrimas, cantos, gozos, sueños, primores. Somos liturgia… Para todo tenemos una liturgia, ¡Vida y Muerte!. ¡Nuestros pensamientos y sentimientos, son llamas que abrazamos y con devoción miramos al cielo, besamos la tierra, saciamos nuestra sed…!. ¡Hermosamente suspiramos de vivir y que nos dejen vivir! . No ocultamos nada, lo que besamos dentro, besamos fuera, y decimos a la vida: ¡ámame como te sueño, yo te viviré hasta el último aliento!
¡ Con las auroras
enarbola sus labios,
con el Aire templa su pecho
de tomillo y romero,
con la Luz se enamora !.
¡ A este pueblo nuestro, le nació el alma… antes que el cuerpo !.
Existe una Luz de cultura y alma en el Sur, y como un beso, todo lo impregna en el Aire que aspira. Muchas veces nos sobrepasa… son vuelos del alma. De cielo en cielo, de llanto en llanto, y sobrecogidos, sólo podemos dejarnos llevar… ¡Al vuelo!
Dijo el historiador griego Herodoto : “Egipto, es un don del Nilo”. Yo, suspiro, Andalucía es un don de la Luz. Con razón cuenta Chateaubriand que al llegar los “ Cien mil hijos de San Luis” a la divisoria de Sierra Morena y descubrir súbitamente la campiña andaluza, les produjo tal efecto el espectáculo, que espontáneamente los batallones presentaron armas a la tierra maravillosa.
Es un todo, no hay sueño que pueda escapar sin ser impregnado de su alma y cultura. Me asomo y lo hago con frecuencia, a las creaciones de poetas consagrados como Juan Ramón Jiménez, Federico García Lorca, Antonio Machado… es un llanto de asombro, y a la vez, de Luz. ¡Cuando se crea, se crea lo que se busca! , y ellos lo encontraron. No tuvieron que ir lejos… para oler la rosa, llorar la pena, andar caminos. Creo que el poeta nace, después se hace, y en ese hacerse está la voluntad del Aire, la Luz, la unión con su tierra enraíza el alma y brota su canto.
Los primerísimos lectores de los poetas, son los propios poetas, se miran unos a otros. Solo ellos, viven el mágico encuentro de Luz y Aire. Instante sublime, mágico vuelo, y como un estremecimiento del alma, quedan dentro de sí y fuera de todo. Después en apresurados momentos vuelven, y besan la Luz, besan el Aire, y como un sueño por soñar, acarician sus criaturas.
¡ En un eterno llanto,
en un eterno gozo !.
Ahora, vuelvo a encontrarme con Frasquito, con su alma y cultura ¿ Qué puedo decirle que no me haya dicho yo… y no os haya contado ?.
Él, sigue labrando la tierra, soñando con la siembra, mirando la estrella Spica para la siega de trigales y avenas. Observando la Vida, sus gentes, guardando en su pecho los olores del alma con tomillo y romero. Abrazado a los suyos y besando las auroras.
¡ Qué hermoso,
seguir soñando…
cuando dormido despierto !.
Primavera en el Sur, 2007.
ENCUENTRO CON BEETHOVEN
De todos los movimientos de Ludwig van Beethoben, el Movimiento 3º de la Sinfonía nº9, es el más hermoso y desgarrador que mi corazón ha llorado jamás. Con este Adagio, Beethoven quiso sentir lo que sintió y llorar lo que lloró. Por su problema de sordera fue doblemente difícil… encerrado en sí, sin escuchar el viento, la lluvia… En sueños de notas musicales alivió su alma y abrazó con su llanto una eternidad brillante. No por ser dolorosa, no alcanzó emociones sobrenaturales, y a pesar de ello los dioses no estaban contentos con él, no les agrada que los humanos vuelen tan alto y les miren cara a cara.
Deduzco firmemente que este movimiento, lo lloró para su sobrino Kart a quien tanto amaba y que desgraciadamente no le correspondió. Cuando los humanos creamos, lo hacemos por necesidad y voluntad del alma. Vamos por la vida creando nuestros sueños… de amor, música, ilusión, palabra, pintura, olores, y como un rito adornamos el alma, nuestro íntimo beso divino. Nosotros ponemos la sangre… ella el aliento. Después nos llegan vuelos infinitos que anidan emociones y lloramos. Sabido es, que a este compositor los movimientos lentos le atraían de una forma sobrehumana y de toda su creación éste inquieta el alma, desgarra al corazón. Lo toca de una forma pausada y reposada y se alivia en el camino con paradas de Aire, Luz, y mirando al infinito.
Comienza este movimiento doloroso con el llanto de la lágrima… va en el Aire afligida y lacrimosa como un atardecer que sabe que la Luz se le marchita para siempre, sobrevuela la vida que le queda y mira al horizonte dormido. ¡ No hay nadie con ella, sobrecogida hunde el dolor más allá de la eternidad !. Sola, besa su pena y lo hace como una fuente, en el aire, absorta mira su caída por el desgarro del llanto.
Desde el principio del movimiento la lágrima llora, llora de sentimiento y no sabe donde posar su pena, recorre el cuerpo, la sangre, la vida de los sentidos y busca la mirada de una aurora que levante Luz. “Cuando el llanto es llanto… la noche es noche”, nos abrazamos en un ocaso extraño de Luz y horizonte. La lágrima desnuda, se asoma al alma, lenta como una agonía, y sin detenerse ahoga la pena en dramáticos vuelos alrededor de ella. Son momentos silenciosos, puros, de sobrecogimiento eterno que miran por doquier. Es, en este momento del Adagio cuando pasamos del dolor aislado al dolor compartido, y como si nos proporcionará a los humanos sensación de trascendencia, queremos que el mundo llore con nosotros.
Desde el principio del movimiento la lágrima llora, llora de sentimiento y no sabe donde posar su pena, recorre el cuerpo, la sangre, la vida de los sentidos y busca la mirada de una aurora que levante Luz. “Cuando el llanto es llanto… la noche es noche”, nos abrazamos en un ocaso extraño de Luz y horizonte. La lágrima desnuda, se asoma al alma, lenta como una agonía, y sin detenerse ahoga la pena en dramáticos vuelos alrededor de ella. Son momentos silenciosos, puros, de sobrecogimiento eterno que miran por doquier. Es, en este momento del Adagio cuando pasamos del dolor aislado al dolor compartido, y como si nos proporcionará a los humanos sensación de trascendencia, queremos que el mundo llore con nosotros.
Después llega otra lágrima amanecida y todo el movimiento es profunda melancolía, un vuelo de soledad y ternura que pide vivir la esperanza de sobrevivir. Suspira la lágrima, suspira el lamento y olas de temores…van ahogando al corazón en sus propios latidos. La lágrima se supera en altos y bajos quejidos de notas encendidas que aspiran volar por un universo de tristeza. Todo vuelve donde comenzó, y como una muerte se desliza por la vida…
Sentir el dolor a través de la música, es como sentir un desgarro en la sangre, nadie puede aliviarte los temores, y esperamos morir o vivir en el aire. Es difícil, que un llanto sea hermoso, y éste lo es, porque tú lloras tu propia partitura de dolor. No hay nada más humano, que llorar cuando otros lloran… Si lloramos, compartimos nuestra existencia.
En una tarde de julio, a la sombra de Beethoven. 2007.
ENCUENTRO CON ANA MARÍA HERMOSÍN
Tengo yo, el rito de volver a leer mis poemas,
Sentir el dolor a través de la música, es como sentir un desgarro en la sangre, nadie puede aliviarte los temores, y esperamos morir o vivir en el aire. Es difícil, que un llanto sea hermoso, y éste lo es, porque tú lloras tu propia partitura de dolor. No hay nada más humano, que llorar cuando otros lloran… Si lloramos, compartimos nuestra existencia.
En una tarde de julio, a la sombra de Beethoven. 2007.
ENCUENTRO CON ANA MARÍA HERMOSÍN
Tengo yo, el rito de volver a leer mis poemas,
tantas veces como estrellas del firmamento, de
dudar, o mejor dicho de cultivar mis sentimientos y
desvelos, de besarlos y volverlos a dejar. Es
cansino, y a veces exasperante. No entiendo otra
forma que ésta. Es una consagración, en el que el
tiempo no existe. ¡Divinos placeres!. Vas y vienes
por ti mismo, y llegas a querer vivir en ti,
asomándote dentro para ir descifrando las
entrañas, y amadas criaturas que nacen. Tú,
amiga, sabes que mis emociones son fugaces e
intensas, y no puedo sino alimentarme en la “Luz y
Aire” que alcanzo.
Hermoso, y también inquietante, la espera.
Un recogimiento de voces y silencios que te
llevan por donde nunca has estado,
iluminaciones eternas, sonidos que te esperan con
voluntad brillante y latidos de palabras. No suelo
sentarme a crear… ya traigo el beso que quiero
alcanzar. Así, que vengo de la vida. ¿Cuántas
vidas, hay en una vida? ¿Te acuerdas?. Aquella
vida ha dado mucho que sentir y amar.
Ya hablaremos tú y yo…
Nace después, el mundo que el poema ha creado
en mí. Silencios, que te miran y vuelve a mirar…
igual que un abrazo que no deja de amar. Y dentro
de él todo… llantos, alegrías, colores, besos,
latidos, manos, pies.
Me viene a la memoria, un episodio de mi vida que
ahora serenamente lo contemplo, pero en aquel
instante fue inquietante. “Siempre, fue secreto,
aunque yo lo sabía”. Solo ella y yo, hemos
guardado esta confesión en el tiempo. Sucedió el
día que al fin se terminó de imprimir mi libro
“Somormujo”. Después de muchos avatares y
desvelos ya había nacido a la Luz.
Recuerdo llegar solo a la casa de la playa, dejar
los libros sobre la escalinata de la entrada y
comenzar a llorar con angustia mortal. Volvía a
mirar los libros, y aún lloraba más. Dejé de
mirar, para aliviar mi llanto, pero… más lloraba.
No sabía, lo que verdaderamente me asaltaba.
Fue extraño, muy extraño. Era, una tarde
hermosa y limpia de otoño. Las acacias salineras
con su verdor, danzaban un Poniente enarbolado
de velámenes y mástiles. Fue, cuando comencé
a escucharla…, sí, la escuchaba y la guardaba
dentro de mí y en el aire que aspiraba.
Un frío de muerte me corrió el alma y me dejó el
cuerpo tembloroso. Apenas caminaba un paso,
y como un chiquillo que aprende a andar,
miedo me daba sentir el vacío bajo mis pies. La
escuchaba…, sí, la escuchaba, era ella… infinita
de rumores, eterna de oleaje, desnuda de
pensamientos, templo de dioses. Torpemente,
pude llegar por las dunas de arenas dormidas, a la
cima del mundo, de mi mundo, allí estaba… Se
bañaba de reflejos crecidos a la mirada del cielo.
Creo que notó mi presencia. Volvió a zambullirse
de gotas infinitas y voces del abismo. Y agitando
su hermosura, radiante llegaba a la orilla como un
dulce juego de gracia y sonido. Amorosa con los
vientos se dejaba llevar y volvía de eternidades
aliviada. Fue entonces, cuando me sentí yo, en mi
desvalido aliento y latido, ante la inmensidad de
aquel soplo marino. Junto a ella, pasé de mi llanto,
a la paz de mi muerte, que al fin dejo una orilla de
Luz sobre mi mundo. Oh, que necio y torpe… No,
no lloraba por mis libros, lloraba por mí. Nunca,
había llorado por mí. Era yo, que me había
olvidado y me alejaba de mí, como la sombra
del mediodía. Fueron instantes de eternidades,
mientras nos miramos. Ahora, no quería huir de
mi tiempo, y mis lágrimas eran aceptadas como
el canto mortal de un héroe, que al final vence su
propia muerte. Tuve que celebrar con ella mi
Encuentro, y despojarme para volver a mirar mis
libros. Sí, amiga, como te lo he contado.
ENCUENTRO CON PEDRO RIVERA
ENCUENTRO CON PEDRO RIVERA
Ay, amigo, cuánto me hubiese gustado la otra noche, estar contigo y besar las Auroras del Alba, hablando, y tocándonos de sentimientos, llantos, y desvelos con las palabras. ¡Sentí, aquel final tan desconsoladamente inquietante!. Me he prometido firmemente, no comenzar un vuelo de palabras, si el Aire y la Luz no son propicios. Como la noche… me dispuse a vagar por entre sonidos y voces extrañas. Entre prosa y poesía, volaba el vuelo. Ya te comenté, que la prosa, tiene que morir en manos del lector, y para que esa muerte llegue, tiene que ser entendida. Necesita en su vuelo, de todas las alas necesarias que le presta su existencia… verbos, adjetivos, puntos, comas, admiraciones. Tiene, que llegar al lector hecha, en el tiempo que le toca vivir. Lloramos, las lágrimas que te ofrecen. Esa es, la auténtica prosa, y por ese motivo, es diferente a la poesía. Yo, diría que la prosa es un retrato de familia. En el sentido, que ves y comprendes lo que ves. Una vez comprendida, ya sólo nos queda la imagen. ¡Hermoso recuerdo!. Como buen lector que eres, sabes que cuando lees, necesitas de tu espíritu para darle vida. Y así, si no hay transformación en ti, mejor que cerremos el libro. El lenguaje, juega un sueño de ritmos, concordancias, armonía…sin par. Es a él, donde acudimos aquellos que tenemos tal atrevimiento. Desnudos, vamos y venimos, vistiendo nuestros sentimientos, voces y emociones. Si logramos hacerlo, sólo con las prendas necesarias, veremos hermosamente que sin romper las formas, conseguimos elevar la palabra a su consagración.
Voltaire dijo, maravillosamente bien, que “la Poesía sólo está hecha de bellos detalles”. Creo que además, que como un beso, necesita de labios. Ésta es la diferencia, usa el lenguaje con asombro y atrevimiento. Cuanto más atrevido el vuelo, será quizás menos entendido, pero mágicamente te rompen tus esquemas de emociones. Tiene que arrastrarte a donde no has ido nunca y nunca soñaste. Así la poesía, es un universo consentido por el hombre, de pensamientos y sentimientos musicales que te llevan a donde tú quieras volar. No hay barreras, no hay límites. Es un consentimiento de espíritu. “La poesía, no tiene que ser entendida, sino vivida…” “Digamos, que la poesía piensa, que no lamenta tener pocos lectores”. “ Necesita de héroes” Aquí, no hay infinitos que no alcances, y llantos que no llores. Cada alma, beberá de ella, sus apetencias sensoriales a la sombra de música y eternidades.
Ahora, me confieso, amigo. La verdadera razón de este “Encuentro” es, para decirte que este verano ha sido encantador. Me he hecho amigo, de una luciérnaga de mi jardín. Fue, una noche sedienta de lectura, cuando sentado a la mirada de las estrellas, la descubrí; bueno, ahora creo que fue ella quien simulando que estaba perdida, me encontró. Al principio de nuestro encuentro, la miraba extrañado, hasta comprobar que quería estar junto a mí. Parpadeé, para comprobar si mi sueño era real, y para mi asombro, repitió igualmente el rito.! Increíble, amigo, pero cierto! ¡No acababa de salir de mi asombro!. Hermosa, muy hermosa, y brillante como un Deseo con Luz propia. Aquella noche, nos miramos, cómo quien mira un Sueño de Vida en la tierra. Fue tierno, muy tierno. Creí, que había sido un encuentro fortuito, y me dormí pensando en ella. Fue, un estar y no vivir en mí.
Como soy humanamente increíble y dejado de la mano de Dios, volví a la siguiente cita, y para mi sorpresa, ella estaba allí. Miré al cielo, pidiendo una explicación y razón… pero al bajar mi mirada, emocionado, me iluminaba la Luz más infinita y eterna que mis ojos han contemplado jamás. ¡Ay, de mis desvelos!. Decididamente, creí en todos mis besos y como un gigantón me acerqué pausadamente hasta cegarme de su sueño. Así, he pasado veladas jubilosas, gustosamente tendido en la hierba, mirándola ir y venir. Serenas brisas, nos acompañaban al intemperie, sin más Luz que ella y besos que los míos. Había noches, que olvidábamos el mundo, y como suspiros suaves nos acercábamos a escuchar los sonidos del agua. Es, un canto desnudo, pero brillante al Silencio de la noche y llanto de su caída.
Hubo una noche, que fue mágica. Era Luna Nueva y el cielo estaba apagado, la recordaré siempre. Acudí a la cita, estaba encendida de destellos y movimientos, ágil e inquieta danzaba con los vientos y aires. Ondulaba su cuerpo y como anillos de Luz perdidos volvían a su cuerpo. Saltaba sobre sí misma y embelesada volvía a mirarme de sentimientos y deseos brillantes. Sus compases, eran endiabladamente sobrecogedores. Fueron, instantes llamados a socorrer lágrimas mortales. No pude, sino abrazar aromas del jazmín que a esas horas de la noche, dulcifica los pensamientos y embriaga el alma ¡de tantos cielos!. Y llegó el Otoño… si entonces suspiraba, ahora lloro mis lágrimas dulces. Al calor de mis besos, guardo la esperanza de volver estar con ella.
ENCUENTRO CON TERESA VÁZQUEZ
Es curioso, amiga, desde que vuelo con las palabras, hay un llanto de amigos que vuelan cuando yo lo hago. Ellos, no lo saben, y hoy suspiro… estás conmigo. Vivimos la Vida, cimas de cantos y lágrimas. Siempre que miramos al derredor, esperamos abrazarnos, a todo lo que en nuestra semejanza de humano se repiten en el Espacio y Tiempo. Me siento, rodeado de prolongaciones amorosas, abrazado de sentimientos que esperan el instante de ser emoción y ternura. Así, entre vuelos a ras de tierra y cielos, vuelvo a estar con los míos. !Es increíble, sólo tenéis que estar!. Es, como un universo que se abre de mundos luminosos, y no dejan de besar la sangre que sus latidos aman. Hemos tenido, la feliz idea y atrevimiento de caminar juntos, y en los descansaderos de la Vida mirar al Infinito. ¡Cuántos sueños de estrellas fugaces y desvelos de sangre!. Nadie, nadie podrá arrebatarnos las emociones vividas y besos, alimentados en esta Eternidad nuestra, que un día nos llamó a vivir. Vivir… consolemosno amiga, el invierno ya habrá llegado allá arriba. Fentos y Fentas viven besos fríos del Aire. Los valles quejumbrosos, habrán hecho copia generosa de trigo, vino y vianda, para sobrevivir a las perpetuas brumas. Asomarán, en días de sol, como un llanto de besos olorosos que piden tregua al cielo. Ya, los ríos bajarán sueltos de perezas y sonidos, con su carga enamorada, danzando por las riberas; y en sotos de espesuras, serenos y ansiados corazones abrigarán su precioso canto.
Se abrevan, en fuentes y arroyos el ganado, mientras, el pastor abraza en su pecho, el recién nacido suspiro que beberá sediento de amor, junto al fuego chispeante del hogar. Y mientras ama…, recorrerá las últimas cañadas de ternura que quedan por soñar y sentir. Jóvenes vientos, llenarán el pecho de silbos y estruendos, para atemorizar a chopos, castaños y encinas, que guardan enraizadas simientes y sueños. Escucha, escucha… dormidos besos del Aire, que temen al frío de la mañana; y sobrecogida el alma, desnuda, abriga el aliento. La Tierra, acoge a sus hijos, y los abraza con melodiosos cantos, y pechos, vibran en su regazo. Son hijos, que un día brotaron de su vientre, y hermosa florece. Vuelve… la ofrenda del amor. A ella, que volveremos, en la Paz y silencios Eternos.
Sí, amiga, estas lágrimas pertenecen a tu llanto, y lo llevas, como un aroma que retoña desde tus entrañas. Es hermoso mirarse dentro, y ver, que todo está como aquel instante que lo amaste por última vez. “De ello somos parte, y en cada rincón hay un todo, que nunca olvidó nada”. Después, transcurre el Tiempo, y hay un día, que no queremos huir. ¡Tantas vueltas al mundo! Ahora, queremos volver a nosotros mismos. Queremos, tener la certeza, de que fuimos nosotros. Aquí, soñé una noche de verano. Aquí, lloré de Silencio. Aquí, besé mi alma. Aquí, miré atrás. “El final… no es, sino el camino”. Nada, hay más humano, que la paz de tus manos y el silencio de tu rostro. Todo, te pertenece, irá contigo por siempre… Y volverás contigo, como sueño que te quiere.
ENCUENTRO CON TERESA VÁZQUEZ
Es curioso, amiga, desde que vuelo con las palabras, hay un llanto de amigos que vuelan cuando yo lo hago. Ellos, no lo saben, y hoy suspiro… estás conmigo. Vivimos la Vida, cimas de cantos y lágrimas. Siempre que miramos al derredor, esperamos abrazarnos, a todo lo que en nuestra semejanza de humano se repiten en el Espacio y Tiempo. Me siento, rodeado de prolongaciones amorosas, abrazado de sentimientos que esperan el instante de ser emoción y ternura. Así, entre vuelos a ras de tierra y cielos, vuelvo a estar con los míos. !Es increíble, sólo tenéis que estar!. Es, como un universo que se abre de mundos luminosos, y no dejan de besar la sangre que sus latidos aman. Hemos tenido, la feliz idea y atrevimiento de caminar juntos, y en los descansaderos de la Vida mirar al Infinito. ¡Cuántos sueños de estrellas fugaces y desvelos de sangre!. Nadie, nadie podrá arrebatarnos las emociones vividas y besos, alimentados en esta Eternidad nuestra, que un día nos llamó a vivir. Vivir… consolemosno amiga, el invierno ya habrá llegado allá arriba. Fentos y Fentas viven besos fríos del Aire. Los valles quejumbrosos, habrán hecho copia generosa de trigo, vino y vianda, para sobrevivir a las perpetuas brumas. Asomarán, en días de sol, como un llanto de besos olorosos que piden tregua al cielo. Ya, los ríos bajarán sueltos de perezas y sonidos, con su carga enamorada, danzando por las riberas; y en sotos de espesuras, serenos y ansiados corazones abrigarán su precioso canto.
Se abrevan, en fuentes y arroyos el ganado, mientras, el pastor abraza en su pecho, el recién nacido suspiro que beberá sediento de amor, junto al fuego chispeante del hogar. Y mientras ama…, recorrerá las últimas cañadas de ternura que quedan por soñar y sentir. Jóvenes vientos, llenarán el pecho de silbos y estruendos, para atemorizar a chopos, castaños y encinas, que guardan enraizadas simientes y sueños. Escucha, escucha… dormidos besos del Aire, que temen al frío de la mañana; y sobrecogida el alma, desnuda, abriga el aliento. La Tierra, acoge a sus hijos, y los abraza con melodiosos cantos, y pechos, vibran en su regazo. Son hijos, que un día brotaron de su vientre, y hermosa florece. Vuelve… la ofrenda del amor. A ella, que volveremos, en la Paz y silencios Eternos.
Sí, amiga, estas lágrimas pertenecen a tu llanto, y lo llevas, como un aroma que retoña desde tus entrañas. Es hermoso mirarse dentro, y ver, que todo está como aquel instante que lo amaste por última vez. “De ello somos parte, y en cada rincón hay un todo, que nunca olvidó nada”. Después, transcurre el Tiempo, y hay un día, que no queremos huir. ¡Tantas vueltas al mundo! Ahora, queremos volver a nosotros mismos. Queremos, tener la certeza, de que fuimos nosotros. Aquí, soñé una noche de verano. Aquí, lloré de Silencio. Aquí, besé mi alma. Aquí, miré atrás. “El final… no es, sino el camino”. Nada, hay más humano, que la paz de tus manos y el silencio de tu rostro. Todo, te pertenece, irá contigo por siempre… Y volverás contigo, como sueño que te quiere.
ENCUENTRO CON MERCEDES PÉREZ
Querida Mercedes, hace tiempo que te debía este Encuentro, lo lloraba en mí, para ti… y como un rito de aromas, vestiduras y cantos, con ofrenda del alma… en el Aire va mi Memoria. Hoy llueve, es hermoso cuando lo hace… el verbo llover también lo es. ¿Verdad?. Llover, es un verbo impersonal. ¡Y llueve sobre el Mundo!. ¡Qué suspiro!. Música, lontananza, melancolía. Y llueve, llueve… y los amantes corren tras de sí sedientos de beber la lluvia, mientras, siegan los besos. Ésta, es la maravilla del lenguaje: evocar ideas y sentimientos en otra persona con las palabras, compartir los latidos. ¿Guardarás las imágenes que he soñado?.
Desde aquellas primeras visitas que te hacía, pidiendo, auxilio lingüístico, no has dejado de creer en mí. Eran días que mi espíritu y sangre lo necesitaban; a veces nos perdemos por Eternidades mortales, y el hombre no sabe donde acudir para consolar su llanto de ideas y palabras. Son dorados instantes, una mirada, un gesto… consuelos mortales. De ellas, de las palabras y el lenguaje van este Encuentro.
Tú vives, sueñas y tocas las palabras. ¡Siempre me ha parecido ver en ti, un ángel de nuestra hermosa lengua, con sus desvelos y emociones terrenales!. “Ya sé, que es tu dedicación, pero con el tiempo vamos perdiendo el amor de nacer a todo aquello que nos desgasta”. No, no es así en ti, te deslizas por el cielo de las palabras y envuelves con delicadeza el nacimiento de ellas. ¡Hermoso suspiro de sonidos el lenguaje!.
Es cierto, “que el mundo aparece sólido porque la palabra lo mantiene unido” y como el amor, necesita de labios donde anidar.
El mundo sin lenguaje sería pura abstracción y sombras. “El hombre para hacerse del mundo necesita del lenguaje, ir tirando del hermoso carro de las palabras”. Es, un Eterno dialogo consigo mismo, verbaliza sus emociones y sentimientos. Ya sé, que hemos deshumanizado el lenguaje, arrinconado. Hemos olvidado, aquello que nos mantenía unidos y soñábamos con decirnos en un diálogo sereno. “Éste es el verdadero drama humano de las palabras, las hemos creado para después abandonarlas”. Así, la muerte lleva a la muerte. No deben sentirse felices, al no nacer de nuevo. Y lo más dramático, es que el hombre sin palabras, no tiene donde acudir, no puede, no llega a expresar aquello que llora. Olvida, qué decir a su existencia… olvida comunicarse.
Creo que los pensamientos, tienen equivalencias con el leguaje. La forma, fuerza… que el autor sangra, hará giros imprevistos, doblegará el silencio del verbo y obligará en el lector a mover el espíritu. “Nada más hermoso, que despertar emociones excitantes que rompan con lo cotidiano de nuestra existencia… y sólo la palabra es capaz de hacerlo”. El lenguaje puede llegar a sentir un adiós definitivo o gozar de un amor eterno. También se siente huérfano, cuando verbos, adjetivos, admiraciones, interrogaciones… no corresponden con su amor.
¡Hemos mutilado el lenguaje, al hacerlo, nos hemos mutilados nosotros!.
Cuando Vuelo con Garcilaso por sus églogas, pienso firmemente, que nunca mejor lengua, donde el autor nace, sueña… en ella van los colores, sabores y alma de ella. Es el principio de toda obra literaria, conocer los “Aires” de las palabras. También me lleva a penar, cuando leo traducciones de autores, creo siempre… que dejo algo, y no lo podré saborear por muy buena que ésta sea. ¡Sé, que hay una Luz que no alcanzo, y me lloran los sentimientos! “Cada lengua tiene su arco iris de colores… sus días y noches”.
Las palabras, son nuestras confidentes del alma, a ella acudimos en el secreto más absoluto: en Silencio. “Es a ella, a quien silenciosamente dejamos paso en nuestra alma y allí contempla el Universo del pensamiento desnudo”. “Deliciosa emoción llena de códigos y besos que se atreve a memorizar la existencia del hombre con sus abandonos y temores”.
Dice Julia Kristeva “hablo y me oyes, luego existimos”. Es la Palabra, la existencia del hombre, se reconoce por ella. Es a ella, a donde acudimos para vestirnos y cubrir nuestra desnudez de alma y labios.
Así como un beso nos lleva a otro beso… una palabra nos lleva a otra. También el amor, está con ellas en el Universo del hombre e ideas, sienten el espíritu de quien las crea y enamora.
“Vamos naciendo junto a ellas, y será siempre nuestra alma más visible, nuestra lágrima más sentida… y como los aromas en el Aire, aman su vuelo”.
Después de muchas lecturas y Encantamientos, creo, que en cuanto a la interpretación: no existe el verdadero sentido del texto y tampoco autoridad del autor. Este Encantamiento y hermoso beso, lo he comprobado, cuando en una misma tarde, diferentes amigos, han volado con un poema mío y han anidado en cielos distintos. Han sido diferentes tentaciones humanas… de suspirar el alma; y mientras yo, callado, no dejaba de asombrarme como cada cual tocaba su partitura de sangre y latidos. “Es hermoso, que los autores no seamos nadie… cuando el hombre llora sus emociones y abraza las palabras”.
ENCUENTRO CON MI HERMANO DIEGO
Ha debido pasar mucho tiempo… desde que en aquel patio de bodega corríamos tras el beso de nuestra madre y el entusiasmo de nuestro padre. Nueve hijos alrededor de un fuego de amor… Sueños, esperanzas, al calor de una única llama de ternura. Nueve suspiros de sueños, alegrías y lágrimas para una sola Madre.
No puedo, ni quisiera dejar de llorar en lo más profundo del alma, el más hermoso abrazo de luz y silencio a quienes desde la Eternidad nos acompañan con su recuerdo…
Toda Vida tiene Memoria, pero en aquellos días de la infancia, sin saberlo íbamos guardando trozos de Vida que un día aflorarían sobre nuestra piel y corazón. No podría hablar de tu Memoria, sin nosotros tus hermanos, sería mentir al cielo y las estrellas. ¿Qué te dicen en el alma… Los Llanos, El Falange, El Marquesado, El Pozo los Frailes, Cortijo Guerra, Los Cuartillos. Y… Vereda, descansadero, junta-tablas, linde. Y… azufre, pajuela, cadenas. Y… Vendimia, lagar, depósito, yeso, bota. Y… Lucero del Alba. Y… Juan el Neto y Juana…. Son instantes del alma que lloran el corazón y buscan reposar el lamento. Toda… una Memoria de Vida que no quiere olvidar, y abraza cuantos aromas despertamos. Volver… siempre es hermoso, cuando el corazón del hombre ha amado y llorado la pasión de sus días. Sólo, que ahora le acompañan la sabiduría de la Vida y los sueños que nunca pudo alcanzar. Y a pesar de todo… sigue el hombre soñando, amando y creyendo en su fe de Vida que es la Memoria.
Ha debido pasar mucho tiempo… desde que estamos juntos en el camino y nos asomamos a nosotros mismos. Desde que soñábamos nuestra propia Vida y Memoria. Entonces, cada uno de nosotros tenía su alma confidente, tú con Antonio, Marí con Lucia, Manolo con Chano, Tate con los sueños, Josefita con el cielo, Petri y su credo . Ya, íbamos mirando las estrellas, adivinando los vientos, y haciendo caminos. Cuando quisimos darnos cuenta, ya suspirábamos por Vivir y Amar… creíamos en nosotros y nuestra Voluntad. La Aventura de la Vida nos atraía y si llegaba a desafiarnos, mejor, era nuestra forma de demostrar al mundo la fuerza y empuje de nuestra sangre. Así, comenzamos a Vivir… Así nos enseñaron. El tiempo no existía… Al lucero del Alba, la bodega hervía de faenas, trasiegos de vinos y mostos. En aquel patio de bodega entre mazorcas, melones, tomates y sandias, fuimos madurando como un abrazo al sol. Suspirábamos…de tenernos, y como un racimo, un llanto era pena para todos, una alegría era júbilo para todos… y llegaban los Otoños de vendimias: el rocío madrugador, las recuas impacientes, el bautizo de nuestro primer café y coñac, el lagar para la ofrenda a Baco. …Y la Voluntad dichosa de amar nuestro destino y dedicación.
Ha debido pasar mucho tiempo… cuando en tu corazón con Antonia, desnudo el amor, soñaste y abrazaste tus eternidades e infinitos. Fuiste el primero de nosotros en tener el Atrevimiento de vivir tu propia Vida, de llorar tus desconsuelos y abrazar a tus hijos… Fue entonces, cuando tu Memoria tuvo Memoria de Vida, y como un río, llegaban a ti todos los recuerdos que un día te abrazaron.
Querido Diego, se vuelve a repetir la historia, Ahora… sueñas con los hijos de tus hijos y sientes con ellos. Te enamoras de sus risas, y abrazas con ellos a tu sangre.!Cuántos retoños has visto brotar! Ellos, son una prolongación de tu alma. Aquello que veías tan lejos… ahora te rodea cerca, no deja de llamarte desde tu sangre a seguir enamorado de la vida.
Hay un momento de la Vida que pide reposar, no pasar página. Es el que te ha llegado ahora. Abrazado ¡a tantos recuerdos! Decía nuestro padre “que de ningún cobarde se ha escrito una historia” Bien hemos aprendido la lección aquellos que estuvimos cerca de él. Y bien has luchado en la Vida. Gracias, por todos los hermosos recuerdos que guardamos de ti.
Diego, ha debido pasar mucho tiempo… desde que te queremos.